BUSCAR: No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene. ALEJANDRA PIZARNIC

martes 3 de febrero de 2009

Picando cebolla




Abelardo Díaz acaba de enterrar a su mujer. Ha dejado atrás los rezos monótonos y el olor a flores. Ahora solo se dispone a picar cebolla, no ha llorado esta perdida pero en este momento pedacitos de tristeza se adhieren a su pecho como lapas. Lleva seis horas picando cebolla.

El olor rollizo de la cebolla revienta en su nariz, esta aletargado, sus ojos se inyectan en lágrimas. Escucha el latido frenético del cuchillo contra la tabla… tac tac tac en crescendo. Abelardo se siente triste, es cierto, pero no sabe con certeza si las lágrimas que poco a poco despuntan y se descuelgan de su mentón son por la partida de Alicia o simplemente una reacción al olor de la cebolla.

Abelardo sigue cercenando la cebolla, no para, no sabe para que lo hace, no sabe porque la pica, simplemente deja que el cuchillo la astille y la reduzca a trocitos, no comprende de donde sacó la habilidad asesina de batir el cuchillo a tal velocidad.

No comprende; al llegar del entierro simplemente tenía unas ganas incontrolables de picar cebolla. La tabla ya esta atestada de aristas, cicatrices provocadas por el filo del cuchillo. Abelardo se corta levemente un dedo, una débil gota de sangre se desliza por la hoja metálica. Entonces es cuando lo recuerda todo: el planchón de la cocina, el cuchillo, la sangre, un gemido gris y su mujer abierta en dos, convertida en una enjundia mal oliente.

Abelardo sigue picando cebolla, ya no hay lágrimas, ahora ríe incontrolablemente.


Jorge Andrade Blanco

14 andan por ahi:

Esteban Dublín dijo...

Mmmmmm. ¿Entonces tu intención es hacer un compilado con historias de Abelardo Díaz?

yacasinosoynadie dijo...

jajajajajajajaajjajajajajajaj me descubriste Dublin...

La verdad lo comencé a escribir con ese nombre y luego me percaté de que era el mismo personaje... Aunque no estaría mal un compilado de historias del viejo Abelardo...

yacasinosoynadie dijo...

lo gracioso es que Abelardo había muerto en el cuento pasado... jajajaj

Sherezade dijo...

Que Abelardo pique cebolla bien lejos de mí porfis!!!!!.

:)

Esteban Dublín dijo...

Pero que muera no quiere decir que no tenga más historias. Si lo hizo Mutis con Mqroll El Gaviero, ¿por qué no lo puedes hacer tú con Abelardo Díaz?

yacasinosoynadie dijo...

seguro que lo puedo hacer amigo Esteban... solo me da como risa porque no fue planeado.

Extranjera dijo...

Cuando quiero llorar y no puedo (cosa que es rarísima porque casi puedo) pico cebolla. Y cuando estoy triste y pico cebollas lloro aún más. Divinamente escrita la historia.
Abrazos!

DR. FREUD dijo...

disociación

Mathilde dijo...

incluso me había dado pena el Abelardo ese...al final me asustó...
buen cuento, me gustó.

y pasa de repente que no sé si lloro porque corresponde hacerlo o porque de verdad me nace...pero las al menos 5 ultimas veces han sido llantos autenticos....
pero debo admitir que una vez me aproveché de las circunstancias..y de la picada de una cebolla...
saludos!

Maritoñi dijo...

Yo nunca lloro picando cebolllas, tengo un truco

yacasinosoynadie dijo...

cual es tu truco Maritoñi... bienvenida por aquí.

Maritoñi dijo...

El truco es hacerlo bajo agua.
Gaupooooooooooooo!

Mathilde dijo...

oye Jorge...
me explicas un poco..lo que sea...aunque no sepas nada al respecto, de los parques biblioteca en Medellín y la delincuencia, por favor???
mi mamá lleva unos días hablando de eso, es gestora cultural y me tiene bien interesada ese tema =o)
(ya sé lo que se dice "oficialmente" de eso..pero generalmente las cosas tienen un lado B y ese es el que me interesa descubrir)
gracias y saludos!

Pipo dijo...

No sabia de la existencia de abelardo, seguiré leyendo hacia atrás. Pero este cuento esta buenísimo, macabro. Saludos