
Superado lo del sexo, el hambre y la soledad Eugenio se decide por la horca. Había contemplado la posibilidad de un disparo en la cabeza pero luego de haber limpiado todo no quería arruinar el aspecto de su lindo penthouse. Las pastillas acarreaban el mismo problema, además le asqueaba la imagen de un cadáver embadurnado de fluidos. Un suicida debe ser elegante, después de todo es lo único que le queda.
También era tentadora la opción del salto, de atravesar la noche, vertiginosa y negra, desde el décimo piso del edificio San Carlos hasta estallar contra el pavimento. El problema era el asunto público pues él siempre había sido tímido y reservado, y la idea de un mamarracho deformado entre los adoquines todo rodeado de pies y susurros le parecía aborrecible. Finalmente la decisión estaba tomada, sería la horca.
Luego de preparar acertadamente los nudos Eugenio intenta buscar de donde colgarse pero le parece supremamente difícil encontrar un lugar. Finalmente ve en el tubo de la ducha el lugar más adecuado, amarra la cuerda en el tubo brillante, aferra los nudos hasta ampollarse levemente los dedos, ve su rostro doblado y patético en el reflejo del tubo, busca la butaquita de madera y se sube en ella. Un ultimo respiro profundo y mete la cabeza entre el redondel, con el pie derecho patea la butaquita: el comienzo es violento, la cabuya lo estrangula rigurosa, lo sofoca con inclemencia, siente que le traquea algo entre la vértebra y el cuello, cierra los ojos, huele a oxido, piensa que la muerte huele a oxido, esta retorciéndose, vuelve a su cabeza aquella tarde en la que casi se ahoga cuando era niño, la piscina parecía segura, la sensación es similar, el recuerdo chisporrotea y brilla allá adentro lleno de imágenes confusas y sobrepuestas, y piensa que nunca creyó que morir fuera tan demorado, y piensa en ella también, y justo cuando aprieta los ojos para dejarse ir el tubo de la ducha sede y se parte, se viene abajo junto con el polvo y los baldosines superiores que le caen encima.
Eugenio cayó lastimándose una rodilla. El aire salvador llenó abundantemente sus pulmones, exhaló y volvió a llenarlos. Se quedó unos minutos echado en el suelo mientras aflojaba la horca y la retiraba. Al levantarse vio en el espejo el cuello rojo y pelado manando sangraza. Entonces Eugenio rió, no pudo contener la risa, una risa larga y suave.
Luego fue a la cocina y se preparó dos sándwiches de jamón y queso que devoró rápidamente, pensó que matarse abría el apetito. Fue a la cama apresurado —después de todo el día siguiente era laboral—, las cobijas abundantes lo fueron calentando y justo cuando se volcó sobre su costado derecho para dejarse vencer por el sueño notó que por el corredor se arrastraba la luz del baño aun prendida entonces vio horrorizado la sombra de un cuerpo que oscilaba levemente.


9 andan por ahi:
No dejes de escribir con más frecuencia. Te lo prohibo, si es que puedo prohibirte algo.
Este texto es como la historia del hombre que fracasa en todo. Hasta matarse lo hace mal.
José Roberto Coppola
Qué cosa con estos suicidas. Mejor dicho, con la sombra de los suicidas.
Jorge, cuando cayó de la escalera, fue con y.
Con respecto a mí, me gusta todo del cuento, menos el título. Me parece algo poético, a lo mal, y se torna algo literal de acuerdo a la narración.
El señor Coppola tiene razón. Sigue escribiendo. No te dejes ganar por la pereza. Al menos un cuento a la semana.
GENIAL!!!!
Me he quedado con la boca como un chocho y los ojos púbicos. Suicidios transparentes.
Besos con azúcar glasé.
Uy de verdad tus cuentos hacen que se me paren los pelos. Aparte que el tema de los suicidas lo manejo yo muy mal. Haz visto el blog de la niña esta que supuestamente se sucidó y escribe desde una clínica? Me tiene perturbada saber si será verdad o no.
No puedes dejar de escribir, es decir claro que puedes pero no lo hagas. Nos solidarizamos en causas, si dejas de escribir tú. dejo de escribir yo, y estoy segura de que si dejo de escribir yo, Jose se va a sumar. Y como no queremos dejar de escribir, no lo hagas tú tampoco. Aparte, tanta gente que no debería estar escribiendo y sin embargo lo hace, y publica. No, hay que contrarestar el mal.
Abrazos
Hay cosas formales que no dejan que sus relatos salgan. Creo que alguna vez le dije algo acerca de los adjetivos, haga el ejercicio, quítelos todos, anímese, luego ponga, poco a poquito, los que hagan falta, si es que hacen falta.
Salú pue.
José Roberto: asiento con los ojos vidriosos el regaño. Prometo no volver a dejar de escribir tanto tiempo…
Esteban: muchas gracias, errata corregida… Por otro lado, si escogieran al peor titulador de Colombia posiblemente ese sería yo, pensaré otro titulo haber como me va, y prometo publicar un cuentito semanal, ya he descuidado mucho el blog. Como siempre: enorme aporte, y gracias por pasar por aquí.
Maritoñi: que bueno tenerte por acá de nuevo. Que bueno que el cuento te haya dejado como te dejó. Te devuelvo un beso con azúcar y chocolate.
Extranjera: que bueno que te haya gustado el cuentito. No conozco el blog que dices sería chévere que nos dejaras el link. Y solo por no hacerle un daño grave a la historia de las letras voy a escribir más seguido, si tu y José Roberto paran podría ser realmente catastrófico… Un abrazo grande.
Johan: voy a hacer el ejercicio que me propones, corriendo el riesgo de salirme del estilo que hasta ahora he intentado construir. Me parece un ejercicio interesante, y va para la próxima. Salú Maestro.
Muchas gracias a todos por pasarse por esta mi (su) casita. Los cuentitos vendrán con más seguido sin duda.
Complicadamente Espectacular!!!
no pude encontrar otra frase para definir su cuento.
muy bueno eso de que "matarse da hambre". me lo he gozado mucho.
volvere por aqui.
Buena Muerte!!!
Y bueee, la muy glotona me quedé leyendo... sucumbí a la tentación de leer un cuento más... y cuando vi que era de un suicida, con mayor razón tenía que leerlo: la idea de la muerte, del suicidio y esas cosas me fascina en muchos sentidos.
Yo solo soy lectora pero estoy segura de que, si sigues escribiendo asiduamente, serás un gran maestro del cuento. Este me encantó,
Felicitaciones
Nancy: que bueno que te haya gustado, la muerte siempre tiene cierto morbo... aunque este no sea el mejor de los suicidas o si?
Tim: bienvenido... por acá venga, coma y si le gusta vuelva...
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